Carta de ajuste

AutómataLA AUTÓMATA

Te veo envuelto en una almohada de plumas bajo el sol tristón de la mañana. Ejercicios de concentración y aislamiento. No tienen porqué ser productivos ni están hechos para eso. De nuevo recovecos y habladurías que intoxican e inundan. Pero no ahogan. Siento un calor destemplado. Estoy en trance, he desconectado. Estos son los procesos mentales sin abuso que se obtienen del descontrol autorizado. Acierto cuando no atiendo, manda el piloto automático. Soy una autómata. Me rigen otras fuerzas, las permito. Las permuto. Las convierto en mías. Las personalizo y creo tener poder sobre ellas. Es un engaño rentable. Voy a decirte cosas para que entres en razón: SIGUE POR DONDE VAS, VAS BIEN, SÉ PIADOSO Y EXPÁNDETE A LA VEZ, ROMPE Y CREA, LLORA Y RÍE, OCULTA Y MUESTRA, TEME Y AMA. Los tapujos vendrán a posteriori, cuando ya no importe. Puedes eliminarlos, son efímeros antes y ahora. Espera, ten paciencia, todo llega, todo empieza, todo acaba. El fin justifica los miedos. Has atravesado enjambres problemáticos aguantando náuseas y espasmos, eligiendo a propósito el camino equivocado. Te gusta ponerte las cosas difíciles. Te gusta ponerte a prueba. Te gusta ponerte a tono. Te gustas. No sabes hasta qué punto las fronteras de tu ego se están disolviendo con las del suyo o eres una proyección de ti mismo enmascarada por ideaciones propias que de otro modo no saldrían a la luz. Si te interesa encontrar la respuesta es porque tienes energía suficiente como para preocuparte por otras entidades menos intrínsecas y más accesibles.
¿Cuál es tu objetivo? ¿Ser feliz? ¿O no ser triste? Ser feliztriste o tristefeliz, en función del peso emocional balanceado en cada momento. Ambos sentimientos deben estar presentes para compararse, identificarse, apreciarse.
La conclusión final: Sal y vive.