¿Qué es el Arte? – 1/3

PedroPEDRO

Me llamo Pedro. Nací en la bahía de Santander y soy crítico de arte desde los 14 años. Ahora tengo 34 y todo lo que hay me sigue pareciendo una mierda. Y sobre todo inútil. Cuando el arte es útil se convierte en un invento que hace la vida más fácil. El arte auténtico hace la vida más difícil, no sirve para nada que pueda ahorrarte tiempo o fuerza, al contrario, te llena la cabeza de cosas que antes no estaban ahí o si estaban eras incapaz de acceder a ellas. ¿Esto para qué sirve? ¿Para qué complicarse más todavía la existencia? El cultureta de turno soltaría la siguiente chorrada elemental: “Porque mediante el arte consigo conocerme a mí mismo y a la condición humana”. Muy bien. Ponte a ver un Magritte y saca conclusiones.

Hay gente que necesita el arte para sentirse mejor, o para sentirse menos mal, lo digo por la gran cantidad de público depresivo que aprecia las obras con entusiasmo. Entonces yo pienso que estas personas serán desdichadas durante mucho tiempo, hasta que descubran que hay cosas que te hacen más feliz que el arte. No entraré en detalles, pero sí, follar es una de ellas.

Al final el arte es para esa gente que va a los museos, mira un cuadro y dice: “Qué bonito”. Porque esas personas no se comen el coco, porque o les gusta lo que ven o lo que oyen, o lo mandan a tomar por culo. Es gente práctica. Gente más práctica que el arte que están viendo, no le dedican más tiempo del que merece el artista que, después de un amplio viaje interior y esporádicas excursiones al Tíbet, ha encontrado la forma adecuada de expresarse al menos hasta el próximo brote de su enfermedad mental. A veces esa gente sacrifica más de su tiempo en planear una salida, ducharse, vestirse, perfumarse, llamar al amigo o a la pareja, coger el autobús o arrancar el coche y buscar aparcamiento durante 45 minutos para llegar al puto museo, mientras que el artista oportunista pilló un cacho de arcilla, le dio dos pellizcos y tituló “mujer” a un bulto marrón que le costó 10 segundos llevar a cabo.

Igual parezco cabreado. No. Soy perfectamente pacífico en este momento, lo que me toca los huevos del arte no es todo lo que conlleva, sino el arte mismo. Por lo visto el ser humano lleva intrínseco en sus genes el ser un cabrón y de ahí el arte. Aunque al principio el arte no tenía daños colaterales, porque no era arte, era representación. Cojo un pigmento, me lo planto en los dedos y hago como un mamut y monigotes que somos mi tribu y yo trazando una estrategia para tener cena esta noche. Luego están los que dicen que si el arte no es representación, es expresión. Vale. Compro un lienzo en blanco de 80x40cms por 60€ y escribo con permanente negro: “JAJAJA”. Así, en mayúsculas. Estoy expresando alegría y de camino me río en la jeta de todo el que lo lea, por el hecho de no estar haciendo nada mejor en ese instante. Claro que, expresión es también cuando cago, porque hago esfuerzos, endurezco el gesto e incluso puedo llegar a sudar. Por eso digo que el arte es una mierda.