¿Qué es el Arte? – 2/3

Arcadio RosalesARCADIO ROSALES

Mi nombre es Arcadio Rosales y soy de Bilbao. Admito que he leído la opinión de Pedro y necesito reaccionar ante ella, defender mi postura tan bien como él ha defendido la suya. Tengo cuarenta y seis años, llevo más de la mitad trabajando como marchante de arte y me considero cualificado para tratar este asunto.

Seré directo: el arte es perversión y provocación. El arte no es un bien de consumo ni entretenimiento. Los museos deberían estar prohibidos. El arte debería estar en cualquier lugar inesperado, donde el golpe de la creatividad deje inconscientes a nuestras emociones y tengamos que refugiarnos en el lecho materno, el lecho nupcial, el lecho de paja, o un lecho artificial ideado exclusivamente para tomar aliento tras experimentar el arte auténtico. Los museos deberían estar vacíos para poder albergar a los heridos por la bala de la creación.

El autor, quien aún sabiendo que va a causar reacciones contundentes en el testigo de su obra (provocación), no se detiene y no se corta (perversión). El creador insulta y humilla, disfruta y se excita. En cambio el público enfurece y cuestiona, grita y se marcha.
Apoyo a Banksy, a Mike Kelley, a León Ferrari, a Santiago Sierra y a otros tantos. Lo que no consiento es que por culpa de unos cuantos artistas mediocres, la gente de la calle se ponga una venda en los ojos cuando se les presenta la controversia. Hay que educar en la tolerancia a lo violento y obsceno, sin caer en el conformismo.
Estoy entrando en un tema que se aleja ligeramente de mi réplica, pido disculpas.

A Pedro quiero decirle con todo el cariño del mundo que es un desgraciado. Si se considera crítico de arte desde los catorce años es porque nunca ha servido para otra cosa. También es posible que yo esté completamente equivocado y resulte que el crítico de arte nace, no se hace. En ese caso no puedo más que sentir pena por él, pues nunca servirá para nada. Su lente es dañina para el arte, lo menosprecia y lo culpa en sus días más amargos, mientras que se olvida de éste en los dulces.

El arte es subjetivo, no engañaré a nadie diciendo que mi visión es la correcta y unívoca, porque si hay algo que detesto ser llamado es “mentiroso”. Lo que sí he de advertir es lo seguro que aparenta en sus argumentos, cuando podrían ser fácilmente derruidos si yo lo quisiera.
Como he dejado constancia al comienzo de este escrito, mi objetivo es dar a conocer otra percepción del arte, distinta a la de Pedro y distinta a la de muchos. Por encima de perversión y provocación, el arte es opinión.