Licor (I)

NileNILE

Tan solo es otro tío con ganas de vivir experiencias para contar en un bar y que le inviten a una cerveza.

Los días de subir escalones a cuatro patas conquistando con un saludo victorioso la cima han llegado a su fin. Salvo un ebrio tropiezo ahora sube bípedo abrazando la barandilla e ignorando el logro de volver de una pieza a casa. Aplaudirse a sí mismo por ello resulta tan penoso como abrir la puerta y no encontrar a nadie vitoreando. Lo más inteligente que puede hacer en su estado es ignorar los actos recientes mientras busca en la cama un sueño reparador.

Seis horas tras el amanecer despierta recordando la mitad de la mitad, por eso al caer la noche vuelve a pisar el bar y así completar los huecos.