Techo rojo

Las primeras veces que me alojé en hoteles se me quedaban grabadas las habitaciones, la disposición, el mobiliario, la iluminación, las vistas. Conforme he ido hospedándome en nuevos sitios mi entusiasmo ha ido disminuyendo y ya no recuerdo apenas detalles de esas habitaciones donde he estado, es lo que se conoce como tolerancia. En neuropsicología la tolerancia a una sustancia significa que el cuerpo llega a la homeostasis tras una exposición prolongada a la misma cantidad de una droga, por lo que para obtener los mismos efectos que al principio de tomarla hay que aumentar la dosis; el cuerpo se ha habituado. Tendría que ser una habitación con algún rasgo llamativo para que la recordase, si por ejemplo tuviese el techo pintado de rojo, pero en general todas lo tienen beige o blanco y se parecen entre sí. Ya no existe en mí esa atención a la novedad porque se ha vuelto algo normativo. Y me parece una palabra muy acertada esta de “tolerancia” que se aplica también en cuestiones de género o raza. Es imprescindible que la gente que suele ser víctima de fobia se muestre, se mezcle, se manifieste, porque así quienes odian se acaban acostumbrando a la realidad de que hay diferencias humanas, y por muy pintorescas que sean algunas drags o muy oscuras que sean algunas pieles se acabarán acostumbrando incluso a un techo rojo.

Esta es solo mi opinión, tú tienes la tuya.