
En Europa, uno de los satélites de Júpiter, hay gigantescos y esporádicos géiseres de agua. Ese lejano mundo azul oscuro, hostil e impenetrable, se me antoja calmo y sencillo, reducido a la mínima expresión. En esa Europa no hay Torre Eiffel, ni desempleo, ni programas del corazón, ni sex shops, cumpleaños, bodas ni entierros, tampoco tintes para el pelo, sectas religiosas ni obras del metro. No hay libros de texto, racismo ni asistentes personales. No hay patrocinadores, marketing ni conversión por click. No hay colas en el supermercado, trastornos mentales ni discusiones por ver quién lleva la razón. La luna Europa es silencio puro, únicamente interrumpido por su vasta actividad hidrotermal, la explosión de chorros de agua que emergen de su océano subterráneo y pueden alcanzar hasta 200km de altura. Tiene una superficie helada a -163 ºC lo cual hace aún más apetecible al lugar, parece que lo único vivo allí es el propio satélite. En ese mundo sin colonizar y por tanto sin corromper, se debe estar muy bien.
¿Cómo es un día cualquiera en Europa? Te levantas, escuchas la sinfonía de sonidos que producen los glaciares rompiéndose y chocando entre sí, y te vuelves a acostar. Es minimalista, no tienes que hacer nada allí, ni siquiera existe el concepto de “hacer” tan solo el de sobrevivir, que no es poco. Europa no quiere que vayas de visita ni que te hagas un selfie en el momento justo que erupciona una columna de agua, no quiere que te compres una camiseta de “estuve en Europa y me acordé de ti” ni un abre-botellas que a la vez es imán para la nevera. Europa, como mucho, quiere que te mueras. Europa se va a asegurar de que tu estancia allí sea lo más incómoda posible. Europa quiere que le dejes una mala review y pidas la hoja de reclamaciones, otra cosa es que te la dé. Europa es muy suya, tiene encanto, no parece Dubái. Es verdad que Europa no está precisamente aquí al lado pero hay que ir una vez en la vida, para que no te digan que no sales de casa. A veces pienso que ya formo parte de Europa aunque no lo haya elegido, tal es su poder de convocatoria. Europa será mala pero hay sitios peores. Si pasara algo, Europa no se quebrantaría más de lo que lo hace cada día. Para mí no hay nada como Europa, y mejor que así sea.