El campo

El campo es amplio, los pastos verdes y el cielo azul nunca terminan, están ahí para siempre. Da calma porque no cambian, no lo necesitan, solo las nubes se desplazan y la hierba se mece. El aire es limpio y la tierra es blanda. En el campo no hay malentendidos ni dobles sentidos. Lo que ves es lo que hay. El campo es puro y libre, las montañas te esperan a ti y a mí. Van a seguir existiendo las subas o no, su inmensidad es tal que no notarían ni una caricia a nuestro paso. Todo esto podría seguir siendo campo, no hacía falta convertirlo en otra cosa. El campo es hermoso y armonioso, está lleno de sonidos que emite la vida. En el campo crecen y se marchitan las flores y vuelven a crecer. La hostilidad del campo carece de maldad, pero hay que respetarla. Ser parte del campo y sobrevivir en él es una tarea que solo deja tiempo para pensar en lo que importa de verdad. No importa el drama, no importa el conflicto, no importa el futuro. Importa espantar a un jabalí, importa renovar el agua del pozo, importa cortar leña para la hoguera. En mi mente hay un campo donde lo único importante es disfrutar, amar y ser feliz.